Cada vez que Donald Trump habla de petróleo, de aranceles o de guerras comerciales, parece que el futuro de la energía se decide muy lejos de nosotros. Como si la factura de la luz estuviera en manos de líderes políticos, grandes potencias y multinacionales que solo tienen intereses económicos.
Ante ello, nos hacen creer que no podemos hacer nada. Que las decisiones importantes se toman muy lejos de nosotros, o en consejos de administración a los que tenemos la entrada vetada. Y, mientras tanto, nosotros no hacemos más que pagar las facturas.
Pero ahí está, precisamente, el quid de la cuestión: pagamos las facturas. Cada euro que destinamos al consumo energético alimenta una manera concreta de producir, distribuir y entender la energía. Aunque muchas veces no seamos conscientes de ello, consumir energía tiene consecuencias sociales, medioambientales y geopolíticas. Es también participar en una cadena económica y política.
Cada vez que consumimos energía procedente de combustibles fósiles, seguimos alimentando un sistema basado en la dependencia del gas y del petróleo. Un sistema débil ante las guerras, los chantajes internacionales y la especulación. En ese sistema, mientras unos pocos ganan mucho dinero, millones de personas viven pendientes del precio de calentar su casa.
Por eso, cambiar la manera de consumir energía es también una decisión política. Apostar por las renovables no es solo una cuestión medioambiental; es una manera de quitar poder a quienes convierten la energía en un arma económica y geopolítica.
Con ese objetivo nació Goiener: para poner la energía en manos de las personas. Eso significa que, además de consumir energías renovables, la energía debe producirse de manera colectiva, lo más cerca posible, respetando y aprovechando los recursos del entorno. Y lo que es aún más importante: formar e informar a la ciudadanía para consumir energía de manera responsable; así como difundir un conocimiento básico sobre un sector que nos resulta imprescindible. En efecto, una sociedad bien informada tiene una mayor capacidad de decisión y, en consecuencia, menos posibilidades de ser manipulada.
Si todo lo que está ocurriendo en el mundo te preocupa y te enfada, o te hace sentir impotencia, recuerda esto: se puede hacer, es posible, podemos empezar a decidir y a cambiar las cosas desde casa. A veces, empieza desde los pequeños gestos. Por ejemplo, puedes decidir de dónde viene la energía que consumes cada día.
Da el paso, cambia las reglas del juego, cambiando tu factura eléctrica a Goiener.
Esperientziarik onenak eskaintzeko, cookieak bezalako teknologiak erabiltzen ditugu gailuaren informazioa gordetzeko eta/edo eskuratzeko. Teknologia horien onarpenak aukera emango digu zenbait datu prozesatzeko, hala nola nabigazio-portaera edo gune honetako identifikazio bakarrak. Baimena ez onartzeak edo ukatzeak zenbait ezaugarri eta funtziori kalte egin diezaieke.