Piko piko, lapiko!

El euskera tiene un crecimiento lento, y necesita cuidado y un impulso constante. Es hora de avivar las brasas y encender el fuego. Atarrabia necesita un espacio donde el euskera esté presente las 24 horas, permitiendo a todos practicar y aprender sin estrés. Lapiko será este espacio, encendiendo la chispa del euskera en Atarrabia.

Atarrabiako euskaragunea

Es común tener conversaciones en torno a una comida. Recibíamos la comida y el sustento en la cocina de casa. Ahora, lo recibimos en la escuela, en la plaza o en las pantallas. Hemos sabido adaptarnos a los nuevos tiempos y hemos incorporado a nuevos compañeros de lengua. Nuestro idioma es pequeño, pero está abierto al mundo. Sin embargo, las lenguas grandes avanzan a gran velocidad y, a menudo, empujan a las pequeñas hacia los márgenes. El euskera es una lengua de crecimiento lento, como el pan hecho con masa madre. Es frágil, necesita la protección, el cuidado y el aliento de todos nosotros.

El euskera necesita un empuje constante para avanzar, para expandirse a nuevos espacios. Por eso, es el momento de hacer subir la masa, el momento de poner el caldero del euskera a hervir.

Para ello necesitamos un Caldero: como en la cocina de casa, donde se reúnen la familia y los amigos, aquí también tendremos un lugar para estar juntos, tejer redes y vivir en euskera. Las palabras y las acciones, la cultura y el idioma, mezclándose en el caldero de la vida, nos darán la oportunidad de desarrollar y expandir el euskera. Pero el Caldero no será solo un punto de encuentro para los vascoparlantes; de hecho, las actividades que llevaremos a cabo allí también harán crecer y fortalecer nuestra pequeña y hermosa lengua. Habrá de todo en nuestro caldero: obras de teatro, sesiones de bertsolaris, charlas, presentaciones, exposiciones, talleres... y todo en euskera.

Las puertas del euskera están abiertas para quien no lo conoce, para cualquier persona que ame nuestro idioma, y también para quien tenga curiosidad. Que cualquiera pueda probar el euskera. El Caldero será nuestro rincón, nuestra protección, donde el euskera se respirará tranquilamente y se hablará con libertad.

El Caldero será la chispa que mantendrá viva la llama de nuestra lengua. Aquí, cada día, se creará un nuevo euskera, combinando lo nuevo, lo viejo y lo antiguo. Donde, en la Calle Mayor de Atarrabia, en el corazón de nuestro pueblo, en el área recreativa, en el parque. Para sacar al euskera a pasear cada día, para ponerlo en marcha. Para encender el fuego y poner el caldero a hervir.

Pero para esto necesitamos tu chispa. La masa se forma poco a poco. Con tu chispa, con la chispa de todos, haremos crecer el euskera, juntos, poniendo el euskera a hervir en el caldero. Que cada uno traiga su chispa, y todos juntos mantendremos este Caldero bien caliente. Olla, topf, pentola, pot, pote, гърнето, 锅, crochan, phota, ポット, горщик, sufuria, garnek... en todos los idiomas, pero con un solo corazón. El caldero del euskera, caliente, fuerte y vivo.

¡Piko piko, lapiko!

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Bazkide Txokoa

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